Últimamente, con tanto trajín con el piso nuevo, la oficina nueva, y la vida nueva, apenas he tenido tiempo de prestarle atención al blog. Han pasado unas cuantas pelis de las que me habría gustado dejar reseñas, pero al final esta noche, (aunque sea de madrugada,) no he podido aguantarme más.
La última moda es ahora llevar al cine los cómics de superhéroes. La idea en sí no es mala. Después de todo, han habido historias impresionantes en viñetas, y también historias mediocres e infumables, -no todo van a ser aciertos.- De modo que, si el producto ya está creado, si unos guionistas y dibujantes profesionales se lo han currado ya para emocionar y captar a un público, ¿por qué no aprovecharlo?

Kingdom Come (izq. arriba), Crisis de Identidad (abajo), El niño que coleccionaba Spiderman (der.)/ Ya querrían muchas pelis llegarle a la suela de los zapatos a historias como éstas.
Y, como en los cómics, a veces sale bien y otras no hay por dónde agarrarlo.
X-MEN PRIMERA CLASE:
Para mí, el mejor ejemplo de cómo si te curras lo realmente importante (el guión y la dirección) los efectos especiales se quedan en segundo plano. Dejando a un lado los errores argumentales (que los tiene, pero se le pueden perdonar), el resultado es una película sobria pese a su elemento fantástico. Los superpoderes son un gran aliciente para los fans de este género entre los que me incluyo, pero lo que más disfruté con creces fue que usasen esos poderes como meros hilos conductores de la relación entre personajes. Desde el primer momento conectas con ellos hasta el punto de que puedes entender por qué hacen lo que hacen, aunque no lo aprobemos éticamente. El ritmo de la historia no decae en ningún momento y, en fin, hasta le puedes perdonar alguna metedura de pata porque, a fin de cuentas, cumple su función de dejar un buen sabor de boca.
THOR:
Más floja que X-Men, aunque al menos sigue sin ser aburrida. Proporciona un magnífico espectáculo visual, y mantiene un ritmo narrativo más que aceptable. Los personajes (a excepción de la chica-florero que apenas deja huella en el espectador) están muy bien presentados, y algunas escenas llegan a emocionar de veras. Esto, para un film “palomitero”, es todo un triunfo. La pondría en un nivel por debajo de X-Men, pero sigo alegrándome de haberme gastado el dinero en la entrada.
GREEN LANTERN:
Con perdón, ¡una cagada total! Es el resultado de reunir a un puñado de guionistas sin pajolera idea de cómo hacer interesante un relato, y encima poner de director a un inútil integral. No importan los millones invertidos en efectos digitales. Un bodrio no se salva sólo con pirotecnia. (Para ejemplo de esto último, Transformers 3, tan inmensamente espectacular como aburriiiiiiiiida a más no poder. ¿Parece una contradicción? Pues no lo es. A mí me pareció una mera exhibición de tecnología visual sin pies ni cabeza argumental.) La verdad, tiene mérito escoger a un superhéroe con tanto carisma y potencial, y desaprovecharlo para crear una película soporífera. El par de puntos ingeniosos no compensan las casi dos horas de “¡Dios! Que acabe ya, que me quiero volver a casa”. Cambios de escena torpes, situaciones absurdas, personajes que no aportan un pimiento… Y encima, al final, una escena extra que ni viene a cuento de nada, para ponerla de excusa para la futura secuela. Vomitivo ´_`
Ahora me toca esperar al Capitán América, la semana que viene. Miedo me da, aunque creo que difícilmente podría llegar al nivel de casposidad de Green Lantern. Crucemos dedos.
























