El día comenzó siendo un desastre, y acabó en sana euforia.
Esta tarde, pese a la tormenta veraniega, me apetecía salir a despejarme de lo que había sido un día de trabajo duro, estresante y asqueroso, (para que luego les echen a los funcionarios la fama que tienen…). Mi amorsito y yo nos reunimos con una amiga y visitamos el Mercado de Cocinas del Mundo junto a la Catedral. Pese a la lluvia, disfrutamos de un rato de charla amena, sentados al amparo del arco de la entrada a la Catedral, saboreando dulces marroquís y té tibetano.
Había previsto también un concierto gratuito de música africana en el Jardín de la Francesa, que seguramente iba ser cancelado por culpa del agua. Afortunadamente el tiempo amainó, y de pronto escuchamos música de tambores y voces cantando aproximándose por la calle. El concierto se trasladaba al amparo del arco de la puerta de la catedral: ¡donde estábamos nosotros!

Sitio oficial: http://www.zawose.org/
Ha sido una experiencia increíble, una música espectacular y llena de pasión. Como de costumbre, una grabación en CD, por muy buen equipo de Hi-Fi que se tenga en casa, no tiene ni punto de comparación con la potencia del sonido en vivo, o el ritmo contagioso de la danza. Escuchamos el concierto del familia Zawose, de Tanzania, hasta el final, y luego nos compramos el CD “Small things fall from the baobab tree“, y uno de sus instrumentos, (“chilimba”, creo que se llama). Me quedé hipnotizada con su sonido.
La verdad, me ha curado el amargamiento del mal día por completo.