Hoy fuimos al cine y vimos Harry Potter y el Príncipe Mestizo, (ya sé que el título no es así, pero es la traducción literal del original, y jamás entenderé a qué vino cambiarlo en España)
Hace tiempo que ya no me tomo esta saga en serio. Las últimas películas me iban decepcionando cada vez más, pero reconozco que hoy he salido de la sala contenta, …tal vez porque a priori no me esperaba nada bueno. Lo más aconsejable, desde luego, es empezar por olvidarse uno del libro. Con suerte serán dos cosas buenas en vez de una.
En general la película marcha lenta, pero eso no me ha molestado en absoluto. Estaba llevada de una forma en la que podía recrearme en la abundante simbología que ha metido el director: como la mano que conforta a Harry nada más empezar la película, o el pájaro blanco que Drako mete en el armario. Hay mucho sinificado en estos y otros detalles que me han hecho disfrutarla de principio a fin.
Mi escena favorita, sin duda, ha sido toda la secuencia en la Sala de los Menesteres, y ese Draco atormentado metiendo el pájaro en el armario. Cuando la escena concluye en esa vista de la sala, con el personaje fuera de cámara, y el sonido de su llanto… Me pareció sublime.
Por supuesto, los tijeretazos a grandes trozos se han hecho notar. No podía ser de otro modo, o se habría convertido en un mamotreto de 5 horas de metraje. De todas formas, ha estado bastante correcto. Sólo he chasqueado la lengua una sola vez, al ver la réplica de Snape cuando Harry le llama cobarde. Recuerdo bien lo mucho que me impresionó esa parte en la novela, y era por la reacción del profesor. Aquí le he encontrado demasiado pasivo, aunque -no lo voy a negar-, Allan Rickman sigue teniendo una presencia imponente.

En definitiva, fue una experiencia agradable. Lo mejor es que, cuando me ponga a añorar las partes que no se contaron en la película, sólo tengo que agarrar el libro. De momento, la mejor película sigue siendo para mí la 3ª, pero ésta la sigue muy de cerca.
2 comentarios
Agosto 7, 2009 a las 2:25 pm
Estoy de acuerdo contigo, pero me fastidió mucho q le diesen tan poco protagonismo a Snape… ¡que es el príncipe mestizo, leñe! Y ¿qué le pasa a Alan Rickman? Parece q se ha comido a Harry Potter, está cada vez más gordo, ni el traje negro consigue disimularlo ya… ¡Cuidadin con Snape chicos, no se os vaya a zampar en un descuido! XDXDXD
Agosto 17, 2009 a las 5:09 pm
Jooo, y eso que dicen que la ropa negra adelgaza
Y sí, eso que has dicho también: desde el principio de la saga (película, digo) se saltan todos los detalles importantes de Snape. (El por qué odia tanto a Harry, el haber sido él quien avisó a Dumbledore de lo de la profecía, el cómo le trataban los Meroderadores…etc-etc…) Cuando llegue la última peli, a nadie le va a importar un pimiento lo que tiene que pasar ´_`