¡¡Ya está!! ¡Lo conseguí!! 8D
Desde que puedo recordar, siempre he tenido 3 grandes sueños. El primero, ya cumplido, fue viajar a Japón. El segundo, que creía casi imposible, dejó de parecérmelo tanto cuando oír hablar de Skydive, en Empuriabrava (Girona). Había que ahorrar cierto dinerillo, sí, pero… ¡Caray! Siempre había pensado que no iba a poder hacerlo. ¡No podía desaprovechar una oportunidad así!
A base de meter moneditas de 2 euros en una hucha -una figurita hueca de R2-D2 que tengo en el salón XD,- reuní las 300 y pocas cucas que valía el salto con reportaje completo. Y entonces, al fin hoy, en un esplendoroso y soleado día de San Juan:
Inspirar hondo, soltar aire… y de pronto ya no estaba en la avioneta, sino en mitad del vacío, con un viento furioso como no había conocido en la vida, empujándome los brazos hacia atrás y… ¡Dios mío! la experiencia más maravillosa del mundo!!!!
La velocidad es bestial, pero el propio aire te ofrece un extraño colchón que lo hace más agradable que las artificiales atracciones de feria que simulan caída libre. Estás cayendo, cierto, pero también vuelas en cierto modo. Lo notas en cómo el más mínimo movimiento del cuerpo te lleva en una u otra dirección. Los brazos tienen que estar relajados, o la resistencia te hace dar vueltas. (¡Benditas recomendaciones del monitor! ¡Y bendito sea el propio monitor, que me aconsejó y me cuidó muy bien durante todo el viaje!)
La adrenalina se dispara! El corazón va a mil! Pero no pude dejar de mirar una vista tan espectacular que no se puede describir. Me olvidé del fotógrafo, del reportaje…
Y de pronto, sentí la sacudida al abrirse el paracaídas. Se suponía que el monitor me avisaría para que cerrara los brazos en ese momento, pero -sinceramente- ni me di cuenta!!! O_O Al fotógrafo, que siguió cayendo por otro lado, lo perdí de vista, pero en cambio me encontré contemplando la inmensidad del cielo, el mar y la costa, todo a mi alrededor, con una increíble sensación de paz. El monitor me dijo entonces que soltara un grito para desahogarme, pero… ¿Para qué? Me contestó que para sentirme mejor, y yo añadí que no lo necesitaba: ¡Estaba en la gloria!
Me encantó cómo maniobraba aquel hombre llevando el paracaídas igual que si fuera un velamen. Empuriabrava estaba preciosa vista bajo mis pies, y entonces, reconocí la pista de donde había despegado, y cuando quise darme cuenta todo había terminado. El aterrizaje fue suave, y nada más tocar el suelo con los pies mi primer pensamiento era que quería volver allá arriba.
Dicen que el paracaidismo puede crear adicción, y sinceramente, ahora entiendo por qué. ¡Los profesionales que se dedican a esto tienen el mejor trabajo del mundo!
A pesar de desear esto desde siempre, los días previos me asaltaban las dudas: ¿Y si mi cuerpo no está preparado? ¿Y si reacciono mal? ¿Y si…? De modo que ahora me alegro todavía más de haber hecho realidad mi sueño. Sé lo que se siente, y ya no hay más “¿y si…?”
Me ha encantado!!! Y cuando pueda lo pienso repetir ^o^
Y, por si lees esto: Gabo, ¡muchas gracias por cuidar tan bien de mí!





NO ME LO PUEDO CREER!!! HAS SALTADO ANTES QUE YO!!!
Niña, yo llevo años queriendo hacerlo, y no encuentro nunca a nadie que le eche huevos, lástima no estéis aquí abajo, me hubiera apuntado con los ojos cerrados!!
muchos besotes y ENHORABUENA!!
Muchas gracias! ^^
Si lo llego a saber antes lo organizamos para saltar los dos en Sevilla ^0^ En realidad me acabo de enterar de que hay una Skydive allí también. Si eso, tú enterate del precio, y me pongo a ahorrar otra vez, porque tengo claro que quiero repetir, y si voy con un buen amigo, ¡aun mejor!
Bechotes!! ¡Ya mismo nos vemos!
¡Qué envidia das! ;_;
Me encantaría saber lo que se siente pero yo no tengo valor para algo así
No digas eso, mujer! Te conozco y sé de buena tinta que eres más valiente de lo que tú misma te crees.
Es que no hay palabras! Sólo le diría que no lo intentase a quien sufriera con las alturas o con la velocidad (en las atracciones de feria, por ejemplo), pero si ese no es el caso… todo el mundo debería experimentar algo tan bonito.
Pero entiendo que la idea de caer a 200 por hora desde 4000 metros sobrecoge a cualquiera. Sobre todo, porque es algo que no se puede recrear en la mente. Las dudas se agolpan: “¿se puede respirar a esa velocidad? ¿No me dará un infarto? ¿Y si me hago pis encima?” XDDD (hasta eso me llegué a preguntar) Lo genial es que, nada más abandonar la avioneta, todo esa angustia desaparece por completo. Es tal la sensación… te encuentras literalmente volando, ¡y es real! Te sientes igual que un pájaro que no tiene más preocupación en el mundo que pasarlo bomba porque es un privilegio.
Y… en fin, todo lo que diga no le haría justicia
Espero haberte animado a considerarlo
Hola.
Me alegro de que saltaras, me imagino que sera una experiencia unica.
Por cierto, teno ya mi propia web:
tonigalvez.com
Y mira mis juegos:
http://benudigital.blogspot.com/
Un saludo.