Creo que para mí este es uno de los posts más difíciles de escribir. No es fácil expresar unos sentimientos tan intensos a la vez que contradictorios. He ansiado tantísimo regresar a mi casa que cuando lo conseguí me invadió una euforia total, y después, poco a poco, ya me fui dando cuenta de todas las demás consecuencias por ver mi deseo hecho realidad.
Me llevó tiempo hacer amigos en Girona, -porque, no es por nada, pero cuesta un poco romper el hielo con la gente del Norte-. Ahora bien, una vez que haces amigos allí, son amigos de los de verdad, y eso conlleva que ahora que volví a casa, siento como si me hubiera dejado un trozo de mí atrás
18 de abril de 2011, Lunes de Semana Santa: despedida del trabajo
Me di un buen madrugón para llegar muy temprano a la oficina. Antes de subir a mi planta, hice una parada en el pequeño comedor del edificio para preparar unas bandejitas con canapés y tapitas. El trabajo, con un bocado de algo rico, es mucho más agradable, y yo quería que mi último día fuera un buen día para mis compañeros. Además, también era el cumpleaños de mi amiga Carme. Más motivo para querer dejarle un buen sabor de boca.
Cuando al fin llegué a mi planta, con las bandejas, me quedé atónita. Yo había querido sorprenderles a todos, y fueron ellos quienes me sorprendieron a mí:
Me habían obsequiado con un montón de dibujos hechos por ellos, puestos en mi mesa -también decorada!- para que me los encontrara nada más llegar ;_; Fue un gesto de lo más bonito, de lo más valioso, y lleno de cariño.

En el dibujo del fondo, de la geisha (¡y con peineta! aunque lo tapa el farolillo blanco) escribieron en caracteres katakana "LAKKI-" (Lucky") para desearme suerte
En ese momento me golpeó la certeza de una idea muy dolorosa que ya llevaba tiempo considerando: por muy buenos compañeros de trabajo que encuentre en mi futuro, dudo mucho, muchísimo, que lleguen a significar tanto para mí como esta gente tan estupenda.
Y lo peor de todo es que nunca he podido decírselo. Sinceramente… ¿cómo le puedes contar estos sentimientos a una jefa sin quedar como una pelota? Y no una jefa… ¡dos! Mi jefa de sección, y la subdirectora, que en todo momento me trataron con respeto y calor humano, haciendo que me sintiera a gusto esforzándome cada día. ¿Cuántas personas pueden decir eso de sus trabajos? Por no hablar de mis compañeros, que nunca me negaron un gesto amable, una sonrisa o una palabra de ánimo. ¡Les debo tanto! Y cuanto más pienso en ellos ahora, más me aprieta el pellizco en la barriga por la añoranza T_T
No es que ahora esté mal en mi nuevo puesto. ¡Qué va! Mi nueva oficina tiene vistas al mar, mis nuevos compañeros se ven realmente majos y todo eso, …pero creo que ese lugar especial en el corazón para toda la vida se lo quedaron los de Girona.
Además de la sorpresa de los dibujos, me regalaron una litografía de la catedral de Girona

Me enamoré de la vista de San Feliu y esta catedral a la luz de la luna, de cada vez que mi amorsito y yo volvíamos del cine. Es maravilloso poder llevarme también este recuerdo
Y también una postal dibujada por Carme, (¡espero que nunca deje de dibujar! Tiene don para ello, aunque lleve tan poco tiempo haciéndolo), y un libro-album de fotos titulado “Balboa en Girona” (el título lo dice todo), contando a base de imágenes y el fruto de una sorprendente tarea de investigación cómo fue mi historia de tres años en ese mágico lugar.
El mérito de estos obsequios es innegable, porque todavía sigo sacudiendo la cabeza aturdida, preguntándome cómo consiguieron recabar información tan detallada y simbólica para el libro º_º Además que cuidaron hasta el último detalle para hacerlo todo… perfecto! Los textos en japonés, la sombrilla oriental… ¡hasta un dibujo de R2D2! (representando a mi hucha-R2 donde guardo monedas de 2 euros para ahorrar y comprar frikadas)
Las lágrimas me las aguanté tanto como pude, pero creo que me ayudó el estar en ‘shock’ continuo.
Chico/as: Gracias por todo, (y no me refiero sólo a los regalos) Hicisteis que mi estancia en Girona fuese inolvidable. ¡No cambiéis nunca!




